Y cierto día de Noviembre, después de muchos planes fallidos, con mucho frío y poco dinero en el bolsillo: New York.
Primero el desconcierto de ver que oscurecía a las cuatro de la tarde, el asombro por los rascacielos, descifrar el metro, la tristeza por la Zona cero, conocer a los que quieres sin conocer en Brooklyn, la locura del shopping... Nueva York. Al final, de madrugada en el metro, sentirte en casa y decir adios... "